La metafísica no pregunta
por la verdad misma del ser, por lo tanto, tampoco se pregunta de qué modo
pertenece la esencia del hombre a la verdad del ser. Pues la diferencia
ontológica entre el ser y el ente. Las consecuencias del olvido del ser, Así,
Heidegger se propone una superación de la metafísica.
El pastor del ser Platón es el iniciador del pensamiento metafísico y le hace
responsable de la escisión en el ser que tendrá luego formas variadas pero
constantes. La división entre mundo sensible y mundo inteligible, con su
correlato cuerpo-alma, y la preeminencia del segundo asegurada por la teoría de
las Ideas sitúa el mundo verdadero más allá de los sentidos. Esto deja fuera
del pensar el devenir, aquello no apresable en la división sensible-inteligible
por su carácter informe, y que también dejan escapar las subsiguientes
divisiones aristotélicas, como, sustancia-accidente y acto-potencia.
Martin Heidegger dijo que nuestra época es la del cumplimiento de la metafísica, pues desde los inicios del pensamiento occidental se han producido unos determinados resultados que configuran un panorama del que el pensamiento metafísico no puede ya dar cuenta. El propio éxito de la metafísica ha conducido fuera de ella. Ante esto, la potencia del pensamiento consiste precisamente en conocer e intervenir sobre lo conocido. Pero el pensamiento metafísico carece ya de potencia ya que ha rendido sus últimos frutos. Heidegger afirmó que la metafísica es "el pensamiento occidental en la totalidad de su esencia". Para estudiar la metafísica como forma de pensamiento, es o debe ser la metafísica en el primer sentido antes indicado. Esto quiere decir que los críticos de la metafísica como esencia del pensamiento occidental, son conscientes de que no existe una "tierra de nadie" en que situarse, más allá de esa forma de pensamiento
Martin Heidegger dijo que nuestra época es la del cumplimiento de la metafísica, pues desde los inicios del pensamiento occidental se han producido unos determinados resultados que configuran un panorama del que el pensamiento metafísico no puede ya dar cuenta. El propio éxito de la metafísica ha conducido fuera de ella. Ante esto, la potencia del pensamiento consiste precisamente en conocer e intervenir sobre lo conocido. Pero el pensamiento metafísico carece ya de potencia ya que ha rendido sus últimos frutos. Heidegger afirmó que la metafísica es "el pensamiento occidental en la totalidad de su esencia". Para estudiar la metafísica como forma de pensamiento, es o debe ser la metafísica en el primer sentido antes indicado. Esto quiere decir que los críticos de la metafísica como esencia del pensamiento occidental, son conscientes de que no existe una "tierra de nadie" en que situarse, más allá de esa forma de pensamiento

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